En línea con su estrategia de sostenibilidad y mejora continua, la empresa Crustasur anunció la puesta en marcha de un sistema de bombas de calor para el calentamiento de agua utilizada en su planta de procesamiento de crustáceos. Esta innovación tecnológica permite disminuir el consumo de combustibles fósiles en la caldera asociada, remplazándolo por un consumo eléctrico, lo que se traduce en una reducción de 60 toneladas de CO2eq.
Los resultados tras la implementación arrojan cifras significativas: la compañía ha logrado reducir su consumo energético en un 60% en comparación con el uso de una caldera para realizar la misma función.
Bajo ese contexto, Antonio Ramírez Arrieta, gerente de Crustasur, destacó que este avance es parte de un desafío mayor por optimizar la productividad mediante la innovación aplicada. “No solo logramos reducir de manera significativa nuestro consumo energético, sino que también avanzamos hacia una operación más limpia y eficiente”, señaló el ejecutivo.
Alianza tecnológica y estándares internacionales
El proyecto se ejecutó en el marco del Sistema de Gestión Energética (SGE) certificado de la compañía, contando con la asesoría de EVOL como partner tecnológico. Este enfoque permite a Crustasur fortalecer su posición en mercados exigentes, especialmente en Estados Unidos, su principal destino de exportación que demanda cerca de 1,9 millones de toneladas de crustáceos anualmente.
Para la empresa, esta modernización asegura que sus productos mantengan los estándares de excelencia que requiere el comercio internacional. “Trabajamos para que cada innovación se traduzca en alimentos que reflejen con orgullo su origen chileno y su pesca sostenible”, concluyó Ramírez.
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